Protección de los Páramos

DELIMITACIÓN Y SUS CONTROVERSIAS

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Falta de reforma agraria genera conflicto

Los conflictos socioambientales actuales en los páramos no son del todo nuevos. Estos problemas se pueden conceptualizar tanto en escalas de tiempo geológicas como humanas, ya que la historia de los páramos se desarrolla durante millones de años. Sin embargo, la mayoría de los conflictos han coincidido con intervenciones humanas durante el último siglo. Los páramos se formaron hace unos tres millones de años cuando nuestro planeta entró en el Holoceno, un período geológico interglacial. A través de un lento proceso de especiación, las plantas y animales desarrollaron nuevas características y se adaptaron al clima cambiado y más frío. Los páramos de hoy son en gran parte áreas de clima frío y húmedo con temperaturas que descienden por debajo de cero grados durante la noche y alcanzan sólo unos seis grados centígrados durante el día. Durante siglos, los páramos estuvieron en gran parte deshabitados debido al duro clima. Sin embargo, fueron utilizados ancestralmente por los pueblos indígenas y considerados como áreas sagradas por los muiscas, entre otros pueblos precolombinos.

Fusionando las disciplinas de las artes y las ciencias, la bióloga y artista visual Catalina Giraldo produjo esta película para ayudar a visualizar la historia ecológica en la parte norte de los Andes donde los ecosistemas de páramo han evolucionado durante los últimos 2 millones de años. A medida que comenzamos a comprender las consecuencias del cambio climático provocado por los humanos, aprendemos que estos puntos críticos de biodiversidad son particularmente vulnerables.

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El páramo de Guerrero es considerado el más transformado de Colombia dado a que el 47% de su cobertura natural ha sido alterada de alguna manera.

Aunque la reforma agraria moderna se intentó por primera vez en Colombia en la década de 1930, el Pacto de Chicorade 1972  fue un gran obstáculo para lograr la equidad agraria ya que mantuvo la tierra rural consolidada en manos de una élite terrateniente. Como alternativa a la redistribución real de la tierra, el gobierno siguió impulsando a los campesinos sin tierra a establecerse en lo que consideraba tierras baldías, incluidos los páramos, donde el suelo sólo permite

un crecimiento limitado de cultivos, principalmente de papa y cebolla. Los campesinos fueron desplazados a regiones de alta montaña cuando las plantaciones y grandes propiedades consolidaron su dominio histórico sobre las áreas fértiles de los valles del interior del país. La agricultura y ganadería se convirtieron en las principales actividades económicas de los campesinos en o cerca de los páramos junto con la minería de pequeña y mediana escala. En los años posteriores a la integración de los páramos en la frontera agrícola, cuando las políticas gubernamentales promovieron la expansión de la agricultura y la ganadería como parte del desarrollo agrícola basado en la Revolución Verde, los intereses de la minería industrial también comenzaron a intensificarse en estas áreas. Todos estos factores conducirían a conflictos futuros con las agendas de conservación ambiental.

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Contaminación de fuentes de agua 

El caso del páramo de Guerrero: En esta presentación, el antropólogo Felipe Pachón comparte su investigación sobre el contexto socioeconómico de las comunidades campesinas del páramo de Guerrero. El proyecto pretende contrarrestar la estigmatización de los campesinos como "depredadores del medio ambiente" al explicar su historia agraria, los impactos de la Revolución Verde y sus relaciones en el cuidado del territorio.

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Desde el 2000, la producción de petróleo colombiano ha aumentado en un tercio y la producción de gas natural en un 70%. La superficie ocupada por títulos mineros aumentó de 1 millón de hectáreas en el 2000 a 8,5 millones en el 2010. Entre el 2000 y 2001, la producción de carbón se duplicó, convirtiendo a Colombia en el undécimo productor de carbón del mundo y el primer productor de América Latina (WWF-Colombia 2017,22).

La Ley 685 del 2001 invitó a inversionistas extranjeros a participar en la extracción y explotación de oro y otros depósitos minerales en los páramos. Como resultado, grandes empresas nacionales y multinacionales como Greystar Resources, con sede en Vancouver, se interesaron en explorar estas áreas. A medida que el valor económico de estos ecosistemas ricos en minerales se hizo más evidente, aumentaron los conflictos socioambientales entre las comunidades locales, actores estatales, empresas y las agencias reguladoras. Eventualmente, bajo la presión de la expansión de la minería industrial y los impactos que esta industria tendría en el suministro de agua potable para las principales ciudades del país y la biodiversidad estratégica, las autoridades ambientales 

intercedieron por la conservación de los páramos. Bogotá, la capital de Colombia, obtiene su agua potable de los páramos de Sumapaz y Cruz Verde. Asimismo, el páramo de Belmira abastece de agua a la metrópoli de Medellín y el páramo de Santurbán abastece de agua a la ciudad de Bucaramanga.

 

La Ley 1450 del 2011 promulgó una prohibición radical de toda actividad económica en los páramos luego de un turbulento proceso de delimitación que provocó controversias entre las poblaciones locales que se sentían excluidas de los procesos de toma de decisiones y cuyos medios de vida se vieron afectados negativamente por la decisión legislativa. Sin embargo, este proceso de delimitación y sus controversias también ha despertado la conciencia y preocupación del público nacional sobre la importancia de preservar los

páramos. Ha planteado interrogantes sobre la necesidad de que los ciudadanos urbanos también asuman la responsabilidad del cuidado de sus fuentes de agua potable. Además, ha provocado debates públicos necesarios e interesantes consecuencias para la participación de las comunidades paramunas en las decisiones ambientales, estrategias de ordenamiento territorial y gobernanza. .

Imágenes del transformación del paisaje, medios de vida rurales y diversos actores presentes en y cerca del páramo de Sumapaz.

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Actividades económicas en los páramos

 

- La agricultura y la ganadería representa el 20% de la intervención total en los páramos.

 

- 350.000 personas viven en los páramos del país.

 

- Aproximadamente el 49% de los páramos del mundo están en Colombia.

 

- El 36% de los municipios del país tienen territorio en los páramos.

 

- De estos municipios, 10 de ellos tienen el 70% de su territorio en zonas de páramo.

 

- La superficie total de páramos del país es de 2,9 millones de hectáreas.

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COLLABORATORS

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RESEARCHERS

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 REFERENCIAS

Haga clic aquí para ver los materiales de referencia utilizados en la investigación de este tema

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NUESTRO PROCESO

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ACCIONES DE SOLIDARIDAD

Descubra formas de apoyar los procesos e iniciativas liderados por las comunidades

Escuche una conversación con Carlos Alberto Morales, miembro del Sindicato de Trabajadores Agrícolas de Sumapaz (SINTRAPAZ).

Calos Alberto Morales cuenta la historia de la creación de SINTRAPAZ. La organización surgió como una propuesta campesina de paz después de años de violencia.

Carlos explica el rol de SINTRAPAZ en la defensa de los derechos campesinos, distribución de tierras, titulación y otras actividades, como trabajar con otras organizaciones sociales para implementar la resolución de conflictos, establecer normas de protección ambiental, construir infraestructura y garantizar servicios educativos ante la ausencia de presencia estatal en la región.

Carlos comparte cómo la organización y las comunidades campesinas han podido conservar el páramo. Los campesinos no comparten los mismos valores capitalistas que implican destrucción por acumulación y deforestación de grandes extensiones de tierra. Sostiene que los campesinos merecen este reconocimiento de ser protectores del páramo.

Más recientemente, SINTRAPAZ ha asumido la defensa de los derechos humanos en medio del conflicto armado y ha defendido al territorio de megaproyectos, como represas hidroeléctricas y turismo de gran escala. Carlos sostiene que el despojo no sólo ocurre mediante el uso de la violencia armada, sino también a través de discursos e intereses conservacionistas que buscan privatizar el agua.

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Contaminación de fuentes de agua

 

Los páramos son ecosistemas particulares con plantas, como los frailejones, que recogen el agua de la atmósfera y la pasan al suelo. Estos procesos han convertido a los páramos en la fuente de agua de gran parte de Colombia. El agua viaja desde los páramos a quebradas, ríos y acuíferos que llegan a muchas partes del país. La eliminación de la vegetación y la compactación del suelo a través de la ganadería reduce drásticamente la capacidad de la tierra para capturar agua y retenerla. De manera similar, la labranza del suelo y la introducción de agroquímicos para el cultivo de papa a gran escala destruyen los páramos. Las heces de animales y los agroquímicos ingresan al agua contaminándola. Las heces de animales pueden contener microorganismos patógenos que terminan en los cursos de agua. El agua se puede utilizar para regar la agricultura río abajo, lo que provoca infecciones humanas cuando se consumen estos cultivos. Los insecticidas como el clorpirifos, un organofosforado comúnmente usado en las papas, se han asociado con impactos 

neurológicos, respiratorios y afectaciones al desarrollo de los niños que viven cerca de las zonas de aplicación de estos productos.

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Diferencias legales interétnicas

 

Existen diferencias fundamentales entre el trato de los pueblos indígenas y las comunidades campesinas en el sistema legal colombiano. Los pueblos indígenas tienen ahora un recurso legal basado en convenciones internacionales de derechos humanos, como la OIT-169, que reconoce su derecho a la consulta previa entre otras protecciones especiales garantizadas en la Constitución Política de 1991. A la fecha, no existe un reconocimiento político oficial de los campesinos en el censo agrario del país. Tampoco se les reconoce como un grupo social vulnerable que requiere protecciones especiales o diferenciales, o el hecho de que tengan estructuras familiares y económicas culturalmente específicas además de relaciones particulares con sus tierras y territorios.  Existe una falta de reconocimiento por su contribución a la producción y soberanía alimentaria nacional.

La protección desigual y diferencial de las comunidades rurales puede generar tensiones entre ellas. Es importante señalar que si bien las luchas de los pueblos indígenas y las organizaciones campesinas pueden tener mucho en común como es compartir 

experiencias de conflicto armado y violencia agraria, en ocasiones existen tensiones interétnicas entre estos grupos.

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DELIMITACIÓN Y SUS CONTROVERSIAS

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